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La psicóloga y psicoterapeuta Gestalt Vanessa Soria, explicó como funciona el duelo, especialmente en el contexto de desastres naturales como el reciente h…
La psicóloga y psicoterapeuta Gestalt Vanessa Soria, explicó como funciona el duelo, especialmente en el contexto de desastres naturales como el reciente huracán Jerry que afectó la Sierra Norte de Puebla.
En entrevista para el programa A las 8 con Lety Torres, habló sobre el estrés postraumaticó que se vivió por las víctimas, familias desplazadas y comunidades devastadas.
El duelo: más allá de la pérdida de una persona
Soria explicó que el duelo no se limita únicamente a la muerte de un ser querido. “Hablar de duelo es hablar de pérdidas”, señaló. Puede tratarse de la pérdida de un trabajo, de una pareja, de un hogar o incluso del sentido de vida.
“También las pérdidas materiales pueden tener un significado emocional muy fuerte, porque representan seguridad, pertenencia o esfuerzo de años”, agregó.
La especialista aclaró que no existe una fórmula única ni un proceso lineal para vivir el duelo: “Cada persona lo atraviesa de acuerdo con sus vínculos, su historia y la forma en que concibe la pérdida”.
El impacto de lo inesperado
La psicóloga enfatizó que los duelos provocados por desastres naturales o accidentes son especialmente difíciles porque son abruptos, impredecibles y arrebatan más que una vida:
“No solo se pierde a la persona, se pierde también la seguridad, la casa, la comunidad y el sentido de pertenencia. Literalmente se mueve el piso”.
En estos casos, las personas suelen experimentar primero un estado de negación o shock, seguido por enojo, culpa, tristeza y, eventualmente, aceptación, de acuerdo con las etapas descritas por la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross.
Duelo individual y duelo comunitario
Soria destacó que, ante tragedias como las inundaciones de Puebla, se genera también un duelo colectivo:
“El dolor se comparte, y eso puede ser un consuelo porque no estás solo; pero también es difícil, porque todo a tu alrededor te recuerda la pérdida”.
Mientras algunas personas deben reconstruir sus hogares, otras enfrentan la pérdida de familiares y, al mismo tiempo, la necesidad de sobrevivir. “No hay espacio para llorar cuando hay que buscar comida o refugio. El cuerpo entra en modo de supervivencia”, explicó la psicoterapeuta.
Ritualizar, nombrar y validar el dolor
Uno de los puntos más relevantes de la charla fue la importancia de nombrar la pérdida y permitir sentir el dolor.
“Hablarlo, escribirlo, llorar, enojarse… todo eso es parte del proceso. Negarlo o reprimirlo solo alarga el sufrimiento”, subrayó Soria.
La terapeuta explicó que los rituales —como escribir una carta, encender una vela, poner un altar o conservar un objeto simbólico— ayudan a darle lugar y sentido a la ausencia, no a “dejar ir”.
“El duelo no se trata de soltar o olvidar, sino de validar lo que fue importante y darle espacio en nuestra historia”.
Sin tiempo ni recetas: cada duelo es único
A diferencia de lo que muchos creen, no hay un tiempo clínico establecido para superar un duelo. “Es como un guante hecho a la medida. Cada persona lo vive de acuerdo con su contexto, sus creencias y su manera de sentir”, dijo la especialista.
También advirtió sobre frases que deben evitarse con quienes están en duelo, como “échale ganas” o “ya pasó”.
“Eso minimiza el dolor. A veces lo único que necesita alguien es tu presencia silenciosa y genuina: un ‘aquí estoy’ puede ser profundamente sanador”.
El llamado a cuidar la salud mental
Leti Torres y la invitada coincidieron en la necesidad de normalizar la atención psicológica.
“Todos necesitamos ayuda profesional en algún momento. Aunque creas que estás bien, la terapia te permite ver lo que no habías notado”, afirmó Soria.
La psicóloga cerró recordando que vida y muerte son procesos inseparables, y que hablar del duelo es hablar de la vida misma.














