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El organismo reconoció las disculpas públicas de las diputadas Nayeli Salvatori y Graciela Palomares, pero advirtió que no son suficientes y llamó a evitar…
La Comisión de Derechos Humanos del Estado de Puebla fijó postura sobre la polémica generada por las diputadas Nayeli Salvatori Bojalil y Graciela Palomares Ramírez, quienes fueron señaladas en redes sociales por burlarse de las personas adultas mayores durante un episodio del podcast Descasadas.
A través de un posicionamiento oficial, el organismo manifestó su preocupación por las expresiones emitidas por ambas legisladoras, al considerar que contribuyen a normalizar el edadismo, una forma de discriminación basada en la edad que vulnera la dignidad de las personas mayores.
La CDH Puebla recordó que la Constitución y los tratados internacionales prohíben cualquier acto de discriminación por razón de edad, por lo que enfatizó que la dignidad de las personas adultas mayores debe ser respetada en todo momento, incluso cuando los comentarios se realicen en espacios de entretenimiento o bajo un tono de humor.
El organismo tomó nota de las disculpas públicas ofrecidas por Nayeli Salvatori y Graciela Palomares, mismas que calificó como un acto de responsabilidad y buena fe. Sin embargo, precisó que una disculpa representa apenas el primer paso en la reparación del daño y debe ir acompañada de garantías de no repetición.
Ante el anuncio de que el tema volverá a abordarse en un próximo episodio del podcast, la Comisión hizo un llamado a que ese espacio se conduzca con sensibilidad y respeto, evitando cualquier nueva estigmatización, burla o revictimización hacia las personas adultas mayores.
Asimismo, exhortó a las dos diputadas a fortalecer su formación en materia de derechos humanos de este sector de la población y propuso que el siguiente programa sirva para promover una imagen positiva del envejecimiento y reconocer las aportaciones de las personas mayores a la sociedad.
Finalmente, la CDH Puebla también llamó a todas las personas servidoras públicas a utilizar un lenguaje incluyente y respetuoso, al recordar que quienes ocupan cargos de representación popular tienen una responsabilidad reforzada por el impacto que sus expresiones generan en la opinión pública.












