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En Puebla, se propone un Fondo de Orfandad para apoyar a niñas, niños y adolescentes que vivan en esta situación sin apoyo parental o tutelar. La diputada…
En Puebla, se propone un Fondo de Orfandad para apoyar a niñas, niños y adolescentes que vivan en esta situación sin apoyo parental o tutelar.
La diputada de Movimiento Ciudadano, Fedrha Suriano, presentó una iniciativa de reforma ante el Congreso local para modificar la Ley de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes.
La legisladora propuso que, ante la falta de una persona que ejerza la patria potestad, tutela o guarda y custodia, las autoridades estatales asuman la responsabilidad de garantizar condiciones de vida suficientes para su sano desarrollo.
Para ello, se plantea la provisión integral de alimentos, que incluiría comida, vestido, vivienda, educación y atención médica en caso de enfermedad.
El Fondo de Orfandad sería operado, administrado y articulado por el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia del Estado de Puebla (SEDIF).
Este fondo deberá establecerse a partir del ejercicio fiscal 2026, con las previsiones jurídicas, administrativas y presupuestales necesarias para su funcionamiento.
Suriano Corrales citó informes de UNICEF que evidencian cómo las consecuencias de la orfandad van más allá de la pérdida del cuidado parental inmediato.
Destacó que estos menores tienen menos posibilidades de concluir sus estudios, acceder a atención médica, o integrarse plenamente en sus comunidades.
“Esta exclusión no solo afecta su futuro, sino que también perpetúa las desigualdades sociales en el país”, señaló.
La legisladora remarcó que la educación de niñas, niños y adolescentes huérfanos se ve gravemente interrumpida por la inestabilidad emocional que genera la pérdida parental.

“La falta de apoyo económico agrava esta situación, perpetuando ciclos de pobreza y limitando sus oportunidades de desarrollo personal y profesional”, agregó.
Finalmente, indicó que la orfandad genera impactos psicológicos devastadores, como sentimientos de abandono, soledad, inseguridad y trastornos emocionales, que deben atenderse desde una política pública integral.














