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Así queda la izquierda y la derecha en América Latina en 2026

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En 60 segundos

Por Omar Juarez El triunfo de Lula en Brasil interrumpió el avance electoral de la derecha, pero los cambios en Colombia y Perú consolidaron una mayoría de…

Por Omar Juarez

El triunfo de Lula en Brasil interrumpió el avance electoral de la derecha, pero los cambios en Colombia y Perú consolidaron una mayoría de gobiernos de derecha y centroderecha en la región.

América Latina llega al cierre de octubre de 2026 con un mapa político distinto al de hace apenas unos años. El regreso de Luiz Inácio Lula da Silva a la Presidencia de Brasil por un cuarto mandato frenó la posibilidad de que la derecha controlara prácticamente todas las grandes economías latinoamericanas, pero los triunfos de fuerzas conservadoras en Colombia y Perú mantienen un claro predominio de gobiernos de derecha y centroderecha.

La elección brasileña terminó este 25 de octubre con la victoria de Lula, quien obtuvo 51.79% de los votos válidos, frente al 48.21% de Flávio Bolsonaro. El resultado fue confirmado por el Tribunal Superior Electoral.

Con base en una clasificación amplia de los gobiernos de 20 países latinoamericanos, el panorama actual puede dividirse en 12 gobiernos identificados con la derecha o centroderecha, siete con la izquierda o centroizquierda y un caso de transición política: Haití. Las etiquetas son aproximadas y no representan una clasificación oficial; algunos gobiernos combinan posiciones económicas, sociales y de seguridad que no encajan perfectamente en un solo bloque.

Brasil: Lula rompe la racha de la derecha

La elección brasileña es el acontecimiento que modifica con mayor fuerza el equilibrio regional.

Lula logró la reelección con 64.25 millones de votos, frente a 59.83 millones de Flávio Bolsonaro, una diferencia de aproximadamente 4.43 millones de sufragios.

El resultado tiene una particularidad: Lula perdió la primera vuelta, en la que Flávio Bolsonaro obtuvo 47.03% y Lula 45.16%, pero consiguió remontar en el balotaje.

El nuevo mandato, sin embargo, no significa que Brasil tenga un escenario político completamente favorable al PT. El próximo Congreso será marcadamente conservador, por lo que Lula tendrá que gobernar frente a una oposición con una importante capacidad legislativa.

Colombia y Perú consolidaron el avance conservador

Antes de la elección brasileña, dos de los movimientos más importantes del año habían ocurrido en Colombia y Perú.

En Colombia, el empresario y abogado Abelardo de la Espriella ganó la segunda vuelta del 21 de junio con 49.65% frente a 48.70% del izquierdista Iván Cepeda, según el conteo preliminar citado por Reuters. De la Espriella asumió la Presidencia en agosto.

En Perú, Keiko Fujimori fue declarada ganadora después de una elección extremadamente cerrada. Obtuvo 50.135% frente a 49.865% del izquierdista Roberto Sánchez y asumió el cargo en julio.

Ambos cambios sustituyeron a gobiernos o proyectos de izquierda por administraciones ubicadas en la derecha del espectro político.

Argentina, Chile y Bolivia también giraron hacia la derecha

El cambio regional comenzó antes de 2026.

Javier Milei mantiene en Argentina un proyecto liberal y libertario; José Antonio Kast asumió en Chile con una agenda de derecha conservadora; mientras que Rodrigo Paz llegó a la Presidencia de Bolivia después de casi dos décadas de gobiernos vinculados al Movimiento al Socialismo.

En Chile, el cambio fue particularmente marcado: Kast sustituyó al izquierdista Gabriel Boric y Reuters describió su llegada como el mayor giro a la derecha del país en décadas.

Centroamérica también muestra predominio de gobiernos conservadores

El mapa se inclina hacia la derecha también en buena parte de Centroamérica.

Nasry Asfura asumió la Presidencia de Honduras en enero de 2026 después de una elección muy cerrada y es identificado como un político conservador.

En Costa Rica, Laura Fernández ganó las elecciones de febrero y asumió en mayo. Reuters la identificó como una dirigente populista de derecha que buscaba dar continuidad al proyecto de Rodrigo Chaves.

En El Salvador continúa Nayib Bukele, cuyo gobierno se ubica en la derecha populista y que en 2026 fue nuevamente postulado para buscar un tercer periodo.

Panamá mantiene a José Raúl Mulino, mientras Paraguay continúa bajo el Partido Colorado de Santiago Peña y República Dominicana bajo Luis Abinader, ubicado generalmente en el centroderecha.

México, Uruguay y Guatemala mantienen gobiernos progresistas

Frente a este avance, México, Brasil, Uruguay y Guatemala permanecen como los principales gobiernos democráticos de orientación progresista o centroizquierda dentro del mapa latinoamericano.

En México, Claudia Sheinbaum mantiene el proyecto de Morena iniciado por Andrés Manuel López Obrador. En Uruguay, el gobierno de Yamandú Orsi, del Frente Amplio, es identificado como de izquierda.

Guatemala representa un caso d iferente. Bernardo Arévalo es considerado un presidente reformista y de centroizquierda, aunque su posición es más moderada que la de otros gobiernos progresistas de la región.

Brasil se suma ahora nuevamente a este grupo después de la victoria de Lula.

Cuba, Nicaragua y Venezuela: casos fuera del tablero democrático tradicional

El mapa requiere una precisión importante cuando se habla de Cuba, Nicaragua y Venezuela.

Cuba continúa bajo el Partido Comunista y la Presidencia de Miguel Díaz-Canel.

Nicaragua permanece bajo el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo, identificado históricamente con la izquierda, aunque su sistema político es clasificado también por distintas fuentes como autoritario.

Venezuela atraviesa un escenario todavía más particular. Tras la salida de Nicolás Maduro del poder en enero de 2026, Delcy Rodríguez encabeza un gobierno provisional que mantiene raíces chavistas, mientras negocia con sectores opositores una eventual transición electoral. Al 26 de octubre no existe una fecha presidencial definitiva.

Por ello, Venezuela aparece en el mapa como chavismo en transición, no como un gobierno democrático convencional de izquierda.

Haití queda fuera de la clasificación izquierda-derecha

Haití tampoco puede colocarse con rigor dentro de alguno de los dos bloques.

El país continúa bajo un esquema transitorio encabezado por el primer ministro Alix Didier Fils-Aimé, después de que el Consejo Presidencial de Transición concluyera su mandato en febrero de 2026.

El Consejo Electoral ha programado elecciones presidenciales para diciembre de 2026, aunque la fecha depende de que existan condiciones mínimas de seguridad.

Por esa razón, en el mapa se identifica como “transición política” y no se suma a ninguno de los dos bloques ideológicos.

La región no tiene una sola derecha ni una sola izquierda

Aunque el mapa muestra un predominio numérico de gobiernos de derecha y centroderecha, la realidad política es mucho más fragmentada.

No es lo mismo el liberalismo económico de Milei que el conservadurismo de Kast, la agenda de seguridad de Bukele, el centroderecha de Abinader o el proyecto empresarial de Noboa.

Del mismo modo, los gobiernos de Lula, Sheinbaum, Orsi y Arévalo tienen diferencias importantes entre sí en materia económica, institucional y social.

La propia Fundación Konrad Adenauer señala que el desplazamiento hacia la derecha es actualmente una tendencia regional, pero también advierte sobre la diversidad entre las nuevas fuerzas conservadoras y el peso de la polarización y el populismo.

¿Qué cambió en América Latina?

El cambio más evidente es que varias elecciones recientes sustituyeron gobiernos de izquierda por proyectos conservadores.

Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Honduras, Colombia y Perú representan algunos de los movimientos más claros hacia la derecha desde 2022.

Pero Brasil acaba de demostrar que la tendencia no es irreversible.

La victoria de Lula significa que la izquierda conserva el gobierno de la mayor economía de América Latina, aunque tendrá que convivir con un Congreso de mayoría conservadora.

Así, el mapa latinoamericano de finales de 2026 no puede resumirse simplemente como una región “de derecha” o “de izquierda”. Lo que muestran las urnas es una mayoría de gobiernos ubicados a la derecha del espectro político, junto con núcleos importantes de izquierda y centroizquierda que todavía conservan el poder en países clave.

Y Brasil, con la inesperada remontada de Lula frente a Flávio Bolsonaro, acaba de convertirse nuevamente en la principal excepción a esa tendencia.

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