Andrea Lezama, víctima de violencia vicaria en Puebla solicitó protección para su hijo y para ella, luego de que una juez ordenó que su agresor pudiera seguir su proceso en libertad.
Pese al temor, impugnará junto con su defensa dicha decisión con el fin de preservar la seguridad del menor, de quien estuvo separada por más de seis años.
Este viernes, en el Centro de Justicia de la 11 Sur, Andrea Lezama, la primera mujer en lograr que su agresor fuera vinculado a proceso por el delito de violencia vicaria, volvió a las inmediaciones de la Casa de Justicia, para exigir justicia.
Y es que el pasado miércoles, su agresor y padre biológico de su hijo menor fue liberado por una orden de una juez.
Ricardo N, se llama, y desde hace tres años permaneció preso por este crimen, el primero hombre vinculado a proceso en toda Latinoamérica por violencia vicaria.
Arraigo domiciliario para agresor de Andrea Lezama
El argumento que ocupó la jueza Alejandra Román Pérez fue que no había riesgo tanto para Andrea como para su hijo, pero luego admitió que este sí existía.
La mujer, víctima de violencia vicaria exigió justicia y reveló que su agresor no usará un brazalete electrónico para garantizar que huya o cometa algún crimen, todo porque según la jueza, Ricardo no tiene dinero para costear uno.
Andrea Lezama señaló que, aunque la jueza haya ordenado vigilancia las 24 horas para Ricardo, nada garantiza con que vaya a cometer algún ilícito.
Debido a los riesgos, Andrea Lezama solicitó protección al estado la cual pueda garantizar la integridad y seguridad.
De igual forma reveló que la decisión que tomó la jueza tomó fuerza ya que la representante de la FGE, la Ministerio Público, Marisela Domínguez no dijo nada durante la audiencia.
Por tal motivo pidió a la Fiscalía que impugne la decisión de la jueza, para que Ricardo vuelva a prisión, también reveló que ella junto con su defensa presentará la misma en los próximos días.
“Estoy totalmente dolida, tengo miedo por mi hijo y por mi (…) Mi hijo merece vivir una infancia feliz, durante 6 años no lo vi crecer, son seis años de páginas en blanco que por mucho estos 3 años que llevamos juntos no lo van a poder reparar”, señaló la víctima.









