La NFL confirmó este lunes que Las Vegas, Nevada, será la sede del Super Bowl LXIII, programado para febrero de 2029 en el Allegiant Stadium, casa de los Las Vegas Raiders.
El anuncio pone fin a los rumores que circulaban en torno a la elección de la ciudad, que volverá a albergar el partido más importante del futbol americano apenas cinco años después de haber sido anfitriona del Super Bowl LVIII en 2024.
Durante décadas, la NFL mantuvo distancia con Las Vegas debido a preocupaciones relacionadas con las apuestas deportivas; sin embargo, ese escenario cambió en años recientes tras la legalización en diversos estados y la consolidación de la ciudad como un destino clave para grandes espectáculos deportivos.
El comisionado Roger Goodell destacó que la experiencia de 2024 demostró la capacidad organizativa, hotelera y de entretenimiento de la ciudad. Señaló que el objetivo para 2029 será ofrecer un evento aún más impactante, apoyado en la infraestructura y la proyección internacional que caracteriza a la región.
En los últimos años, Las Vegas se ha consolidado como un epicentro deportivo. Además de la llegada de los Raiders, la ciudad incorporó a su calendario el Gran Premio de la Formula 1, ampliando su oferta más allá de disciplinas tradicionales como el boxeo.
Con esta designación, la NFL apuesta nuevamente por una de las ciudades con mayor crecimiento en espectáculos y turismo deportivo en Estados Unidos.















