La nueva película de Netflix titulada México 86 propone una mirada distinta al icónico mundial de fútbol, enfocándose no en los goles ni en las hazañas deportivas, sino en la intrincada y polémica historia detrás de cómo México obtuvo la sede del torneo tras la renuncia de Colombia.
Dirigida por Gabriel Ripstein, cineasta con experiencia en proyectos de cine y televisión, la cinta fue coescrita por Ripstein y Daniel Krauze, conocido por su trabajo en Luis Miguel, la serie. En el elenco destacan figuras como Diego Luna, quien además de protagonizar la película participa como productor ejecutivo; Daniel Giménez Cachointerpretando a Emilio Azcárraga; Álvaro Guerrero como Guillermo Cañedo; y Karla Souza en el papel de Susana Gómez‑Mont.
Aunque aún no se ha confirmado la aparición de futbolistas o figuras deportivas, la producción se centra en las negociaciones, los intereses y los despachos políticos y financieros que rodearon la decisión de la FIFA para elegir a México como sede.
La historia real que inspira la película comienza en 1982, cuando Colombia renunció a organizar el mundial de 1986 por problemas económicos y políticos. Ante esta situación, la FIFA evaluó alternativas y consideró a México, Estados Unidos y Canadá como posibles sedes. En 1983, la FIFA anunció que México sería el único país candidato, una decisión que generó acusaciones de fraude, favoritismo y conflictos de interés, así como señalamientos de vínculos financieros entre la FIFA y Televisa.
Estas controversias provocaron incluso reacciones políticas internacionales, comparando la política del fútbol con tensiones geopolíticas de gran escala. México 86 parte de estos hechos reales para construir un relato que busca provocar conversación y relecturas críticas sobre uno de los acontecimientos más emblemáticos del deporte mundial.














