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La reunión en el CIS baja la temperatura entre Estado y municipio, pero deja tres frentes abiertos: Cablebús, el proyecto de Carso en El Alto y la segurida
La fotografía que el gobernador Alejandro Armenta publicó la noche del jueves con el alcalde Pepe Chedraui —abrazados, sonrientes, con el retrato de la presidenta Claudia Sheinbaum al fondo— es el primer gesto público de distensión entre el Estado y el Ayuntamiento de Puebla en varias semanas. Conviene leerla por lo que dice, por lo que calla y por lo que no resuelve.
Lo que dice
El mensaje del gobernador tiene una sola cifra: más de 11 mil 500 millones de pesos del Estado invertidos en la capital. Es el dato con el que Armenta ordena la conversación: el Gobierno del Estado se presenta como el principal inversionista de la ciudad, y lo hace invocando el respaldo presidencial. El alcalde respondió con un agradecimiento «en nombre de las y los habitantes de la ciudad» por la inversión «histórica» del Estado. Ambos textos citan a la presidenta; ninguno cita al otro como par.
Lo que calla
No hubo boletín, ni orden del día, ni mención de los temas que habían tensado la relación. En agosto, Armenta reprochó públicamente al Ayuntamiento nueve meses de demora en los permisos del Cablebús; en semanas recientes reclamó la ausencia de tránsito municipal en las obras estatales y recordó que el bacheo es una obligación del municipio que el Estado terminó absorbiendo con la pavimentación masiva. Y hace días, funcionarios estatales cuestionaron el proyecto de 4 mil millones de pesos de Grupo Carso para El Alto y el Paseo de San Francisco, anunciado por la empresa junto con el Ayuntamiento, por el riesgo de gentrificar el Centro Histórico. El gobernador dijo conocer sólo un documento de cinco páginas y remitió la decisión al dictamen del INAH.
Lo que no resuelve
La reunión ocurre mientras Morena define su coordinación para la presidencia municipal en 2027. Chedraui ha dicho que buscará la reelección; en la misma contienda interna aparecen Gabriela Sánchez, quien dejó la Secretaría de Deporte y Juventud del gobierno estatal para competir, y otros perfiles. La foto no es un respaldo: es una tregua institucional que deja intactas las tres preguntas de fondo para la capital.
1. Obra. El contraste de cifras —11 mil 500 millones del Estado frente a mil 580 millones que el municipio reportó el 19 de octubre en infraestructura y movilidad— seguirá siendo el argumento central de quien quiera disputar la gestión de la ciudad sin salirse del proyecto de la Cuarta Transformación.
2. Carso. El dictamen del INAH y la postura final del Estado sobre El Alto definirán si el proyecto más grande anunciado por el Ayuntamiento avanza o se convierte en su principal costo político.
3. Seguridad y vialidades. Son los dos temas con los que el Estado ha marcado distancia del municipio y los que más pesan en la percepción ciudadana; ninguno formó parte del mensaje de anoche.
La distensión es real y conviene a ambos: al gobernador le evita gobernar la capital contra su alcalde; al alcalde le quita, por ahora, el desgaste de un conflicto con el Estado. Lo que viene después de la foto —el dictamen, los permisos, las calles— es lo que dirá si fue un punto de partida o sólo una pausa.
Foto: X @armentapuebla_











