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La fe católica inundó el Centro Histórico de Puebla durante la procesión de Viernes Santo, donde miles de fieles agradecieron y pidieron a Dios un milagro.…
La fe católica inundó el Centro Histórico de Puebla durante la procesión de Viernes Santo, donde miles de fieles agradecieron y pidieron a Dios un milagro.
Desde temprano, personas de diferentes municipios del estado llegaron a las calles donde pasaría el recorrido con siete imágenes religiosas.
Algunos creyentes cargaron las imágenes, la mayoría de tamaño real, desde sus templos. Lo hicieron durante todo el trayecto para pedir perdón o agradecer milagros.
La preparación llevó semanas. Los cargadores se entrenaron para llevar con cuidado las deidades religiosas sin importar el peso, motivados por su fe.
Más fieles comenzaron a llegar a las calles. Muchos cumplieron promesas al apoyar a quienes cargaron las imágenes, como muestra de su agradecimiento.
Mientras unos regalaron agua, otros repartieron imágenes religiosas y pulseras rojas con medallas, en señal de devoción.
La edad, una discapacidad o la distancia no impidieron que creyentes asistieran para ver de cerca a sus santos.
Unas 180 mil personas acudieron a presenciar una de las celebraciones más importantes del país: la procesión del Viernes Santo en Puebla.

Así fue el recorrido de la procesión de Viernes Santo en Puebla
Desde temprano, las imágenes salieron de sus templos acompañadas por sus cofradías. La mayoría partió desde el Centro Histórico y los Barrios Originarios rumbo al Zócalo.
Al llegar al atrio de la Catedral de Puebla, el arzobispo Víctor Sánchez Espinosa dio el primer sermón, en el que pidió fortalecer la fe y respetar a las imágenes.
Después comenzó el trayecto. Lo encabezó el Niño Doctor de Tepeaca. El arzobispo avanzó detrás en un vehículo eléctrico, seguido por el resto de las imágenes religiosas.
Participaron la Virgen de la Soledad, Jesús de las Tres Caídas, Jesús de la Divina Misericordia, la Virgen de Dolores, Jesús el Nazareno y el Señor de las Maravillas.
Al pasar, la gente gritaba “¡Que viva el Señor de las Maravillas!”, algunos entre lágrimas, aplausos o sonrisas, emocionados por verlo de cerca.
En el Paseo Bravo y la 11 Norte, el arzobispo pidió por los pecados de los creyentes. Mencionó que aún hay violencia en el mundo.
“Lloramos por nuestros pecados, porque contemplamos todavía en este año 2025 mucha violencia”, expresó.
La procesión concluyó en el Atrio de la Catedral, donde el arzobispo dio su mensaje final a los fieles.
Al cierre, agradeció al Gobierno de Puebla y al ayuntamiento por las facilidades brindadas para llevar a cabo el evento.














