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La diputada local Bety Manrique Guevara compartió su experiencia personal en la batalla contra el cáncer, un proceso que la ha llevado a enfrentar pérdidas…
La diputada local Bety Manrique Guevara compartió su experiencia personal en la batalla contra el cáncer, un proceso que la ha llevado a enfrentar pérdidas físicas, emocionales y familiares.
En entrevista con el programa “A las 8 con Lety Torres”, habló con apertura sobre su batalla y el papel fundamental de su familia en esta etapa.
Desde su vivencia, busca enviar un mensaje de esperanza y conciencia a miles de mujeres, tras ser diagnosticada con cáncer de ovario.
Para Manrique, esta enfermedad representa una cadena de pérdidas: la salud, los órganos reproductivos, la autoestima y, simbólicamente, el cabello.
La legisladora relató el impacto emocional que sintió al perder su cabello. Usó cascos fríos en las primeras quimioterapias con la esperanza de conservarlo hasta la boda de su hijo, pero el momento fue inevitable.
Acompañada por una amiga y su estilista, decidió raparse.
“Sentí: ahora sí parezco una mujer con cáncer. Y duele, no sabes cuánto”, expresó.
Reconoció que la calvicie fue la manifestación más visible de la enfermedad. Aunque al principio evitaba las miradas en la calle, optó por enfrentarlas con dignidad y amor propio.
Comenzó a usar turbantes que reflejaran su estilo y se arreglaba para sentirse “coquetilla”.
La inseguridad en la pareja y el “arsenal” del amor
Uno de los momentos más reveladores de la entrevista fue cuando habló de las inseguridades en su relación de pareja.
“Pensé: me va a dejar, se va a enamorar de alguien más”, confesó.
Sin embargo, destacó el apoyo incondicional de su compañero, quien incluso la ayudó a cortarse el cabello durante el tratamiento. “El amor nos sostiene. El amor se vuelve el arsenal”, afirmó.
Invitó a recibir el cariño de los demás con humildad, ya sea en forma de palabras, gestos o acompañamiento.
Un cúmulo de pérdidas y el miedo constante
Bety Manrique también habló de las cuatro cirugías que ha enfrentado en siete meses, las cuales incluyeron la extirpación de sus ovarios y matriz.
Explicó que el shock hormonal y las cicatrices alteran la imagen corporal y la sexualidad.
“El miedo ha sido un compañero constante. Esta enfermedad mata y puede volver”, reconoció.
Aun así, afirmó que el apoyo de su madre de 84 años y la mirada de sus hijos le dan fuerza para seguir adelante.

Un mensaje final: amor propio y prevención
Al hablar de la detección oportuna, advirtió que el cáncer de ovario no siempre se identifica en estudios ginecológicos y puede confundirse con colitis, por lo que más del 60% de los casos se detectan tarde.
Sus principales mensajes fueron:
- Ámate muchísimo: “Si te amas, querrás vivir y colaborar con tu tratamiento”.
- No te automediques: “Déjale a los médicos hacer lo suyo”.
- Cuida tu mente y tu espíritu: La alimentación y el ánimo influyen en la recuperación.
- Recibe amor: Acepta la ayuda de tu entorno con humildad.
Finalmente, compartió una actualización positiva: sus médicos le informaron que su respuesta al tratamiento ha sido muy buena.
Aunque aún tiene por delante un año y medio de terapia, afirmó con convicción: “Hoy voy ganando. Decidí no aceptar la muerte y apostar por sanar, amar y recibir amor”.














