Susurros del poder: Dicen que en Puebla la seguridad ya no conoce límites.
El gobernador Alejandro Armenta va con todo en su cruzada contra la inseguridad: primero se reunió con su homóloga en Tlaxcala, la gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros, y ahora se dirige a Morelos para coordinar esfuerzos con la gobernadora Margarita González Saravia, decidido a cuidar la zona limítrofe.
Un movimiento que suena a dardo certero, demostrando que, cuando se trata de proteger a la ciudadanía, no hay fronteras que valgan.

Baches y vergüenza: ¿Cuándo se rinden cuentas?
En otro rincón del tablero político, Mario Riestra no escatimó palabras al denunciar los baches en la ciudad.
Resulta irónico que él reclame soluciones cuando la reciente administración panista de su compañero Eduardo Rivera dejó a Puebla como un paisaje lunar, repleto de hoyos.
¿Acaso hablar de baches sin asumir responsabilidades es la nueva moda? La vergüenza debería ser el plato fuerte en este menú político.

Indignación en Vía San Ángel
Mientras tanto, en el estacionamiento de Vía San Ángel, se vivió una escena que deja a cualquiera sin palabras. Un conductor, a bordo de un MG blanco con placas TVJ626B, agredió a una mujer embarazada, a una menor de edad y a una mujer de la tercera edad.
Este acto de brutal desprecio no solo sacude el orden en nuestras calles, sino que enciende las redes sociales, que claman por respeto y justicia.
Así se teje el relato de un poder que, entre maniobras y polémicas, sigue dejando sus susurros en cada rincón de la política poblana. ¿Será que en estos ecos se esconde el anhelo de un cambio real? Solo el tiempo lo dirá.














