Cuyoaco se volvió tendencia nacional, gracias a su presidente municipal, Iván Camacho. Pero no fue por su trabajo, sino porque se convirtió en el alcalde prepotente de Puebla.
Este personaje fue captado en una tienda de Angelópolis intimando al personal, pues se negaron a aceptar una devolución de un producto que ya había utilizado.
Pero esto no fue lo único que llamó la atención. El alcalde de extracción priista tiene dos escoltas para cuidarlo.
¿Cómo se explica que el presidente de un municipio con menos de 20 mil habitantes tenga un par de guaruras que lo acompañan de shopping a la capital del estado?
La contención de la crisis mediática utilizada por Ivan Camacho es para reírse, pues culpó a su escolta y hasta lo despidió, esto de acuerdo con un comunicado emitido.
Es obvio que su personal de seguridad no actúa solo, y él permitió que casi golpearán al trabajador de la tienda de Angelópolis.
Posteriormente, aparecieron más videos de este personaje y hasta revivieron sus excesos en campaña del año pasado cuando se reeligió entregando despensas y material de manera irregular.
Como solo un priista puede defender a otro priista, la diputada local, Delfina Pozos también culpó al escolta, pues su compañero de partido nunca se comportaría de manera prepotente.
“Porque es amigo y sé de lo respetuoso que es y sé la calidad moral que tiene como persona”.
Esperemos que la legisladora tircolor haya aprendido su lección y no vuelva a meter las manos al fuego por ninguno de sus compañeros de partido, y menos cuando hay videos de por medio.
El PRI es un partido hueco en Puebla en vías de extinción. Lo único para lo que les alcanza es para escándalos en redes sociales.














