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A lo largo de su historia, México ha sido escenario de distintas etapas imperiales, desde el imperio mexica hasta el periodo virreinal español y los dos im…
A lo largo de su historia, México ha sido escenario de distintas etapas imperiales, desde el imperio mexica hasta el periodo virreinal español y los dos imperios del siglo XIX encabezados por Agustín de Iturbide y Maximiliano de Habsburgo. En la actualidad, aunque el país es una república, aún existe una línea descendiente vinculada a aquellas casas imperiales.
Uno de sus integrantes es Fernando von Götzen-Iturbide, tataranieto del emperador Agustín de Iturbide. Nació en 1992 en Perth, Australia, como hijo de Maximiliano von Götzen-Iturbide, descendiente directo de la Casa de Iturbide y ligado también a la familia Habsburgo por adopción histórica.
El linaje se remonta al emperador Maximiliano I, quien adoptó a dos nietos de Iturbide al no tener descendencia propia, un hecho que unió ambas casas imperiales. Desde 1949, Maximiliano von Götzen-Iturbide ha ostentado el título histórico de jefe de la Casa Imperial de México.
Fernando porta de manera simbólica el título de Príncipe Imperial de México y, por línea paterna, el de Conde von Götzen. Aunque estos títulos carecen de reconocimiento político en el México contemporáneo, sí mantienen relevancia en ámbitos históricos y protocolarios internacionales. En su momento, su padre fue recibido en audiencia por el papa Benedicto XVI bajo el título de heredero al trono imperial de México.
Lejos de la política, Fernando von Götzen-Iturbide construyó su propio camino académico y profesional. Estudió administración gubernamental en la Universidad de Georgetown y actualmente se desempeña como empresario y comerciante.
Si bien el retorno a una monarquía en México es considerado improbable, la existencia de esta línea familiar mantiene vivo un capítulo singular de la historia nacional en pleno siglo XXI.

