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“Se me fueron 40 años de mi vida”: narra habitante de Huauchinango tras la tragedia

“Se me fueron 40 años de mi vida”: narra habitante de Huauchinango tras la tragedia

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“Se me fueron 40 años de mi vida”, expresó con tristeza el señor Ruiz, habitante de la colonia Chapultepec, al observar los restos de su vivienda, destruid…

Se me fueron 40 años de mi vida”, expresó con tristeza el señor Ruiz, habitante de la colonia Chapultepec, al observar los restos de su vivienda, destruida por la corriente de un río tras la tragedia en Huauchinango.

La fuerza del agua durante las tormentas tropicales provocó que el riachuelo que atraviesa la zona se dividiera en dos corrientes. Una de ellas se desbordó, arrastrando lodo, troncos y piedras.

Desde las 19:00 horas del jueves, el cauce original fue bloqueado, por lo que el agua buscó un nuevo camino. De acuerdo con testigos, la corriente creció más de dos metros y golpeó la casa del señor Ruiz por ambos lados.

Apenas y pudimos escapar. Mi mamá está enferma y no se puede mover. Mi hogar desapareció”, narró el afectado entre lágrimas.

El 14 de octubre, el gobernador Alejandro Armenta visitó la zona. Ruiz no estaba en casa al momento del recorrido, pero al enterarse, llegó rápidamente en coche y caminó varios metros para alcanzarlo.

Ahí le pidió apoyo para reconstruir su vivienda, declarada pérdida total.

“Se me fueron 40 años de mi vida”: narra habitante de Huauchinango tras la tragedia

Ruiz vivía junto a sus padres y hermana. Perdieron muebles, ropa y objetos personales. A pesar de la destrucción, vecinos se organizaron para ayudar a sacar el lodo y rescatar algunos artículos útiles.

Vecinos apoyaron durante más de 55 horas a retiro de lodo y objetos dañados

Ángel, Pascual y Norberto ayudaron a limpiar las viviendas afectadas durante más de 55 horas. Removieron lodo, sacaron refrigeradores, colchones, sillones y otras pertenencias inutilizadas por la humedad.

Durante las primeras horas no pudieron acceder al área. La ayuda oficial tardó en llegar, por lo que los propios vecinos juntaron dinero para combustible y maquinaria que les permitiera mover escombros.

Aunque apenas han dormido, los afectados mantienen la esperanza de recuperar sus hogares y reconstruir sus vidas.

Indira y su familia perdieron su sustento; pero continúan con fe

Indira y su familia también resultaron afectadas. Su madre perdió por completo los productos de su tienda, su única fuente de ingreso.

Aun así, aprovecharon las despensas donadas para cocinar y compartir alimentos con otros damnificados y con militares que acudieron a brindar apoyo en la zona.

“Gracias a Dios no perdimos la casa, como otros vecinos”, mencionó.

La familia agradeció a quienes han colaborado con víveres y ayuda física durante los días posteriores a la tragedia en Huauchinango.