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El ataque a Eduardo Rivera, un robo a casa habitación y la delincuencia en la capital.

En Puebla capital los robos a casa habitación acaparan el 41% de todos los que ocurren en el estado, con una alta incidencia delictiva y considerando los miles de robos que ocurren a las casas de los poblanos, la perspectiva que presenta Eduardo Rivera, candidato a la gubernatura sobre el reciente “atentado” en su contra se vuelve más complicada de entender cuando simplemente pareciera que sus vecinas fueron víctimas de la delincuencia.

La noche del incidente, según las declaraciones iniciales, Rivera no estaba presente; estaba de gira fuera de la ciudad cuando se perpetró el asalto a su hogar. Curiosamente, no se llevaron objetos de alto valor como celulares o computadoras, lo que podría indicar un posible robo frustrado por la presencia de los guardias de seguridad y las vecinas del fraccionamiento. Más aún, la narrativa de un atentado dirigido contra él candidato comenzó a formarse horas después del suceso, agregando una sospecha sobre la verdadera naturaleza del incidente.

Los delincuentes, tras cometer el acto, se detuvieron a cargar gasolina en lugar de huir hacia zonas menos centrales sugiere una falta de urgencia o preocupación por ser capturados. Esto, junto con el hecho de que se adentraron tranquilamente hacia el centro de Puebla después del incidente, plantea dudas sobre si realmente comprendían la magnitud de estar implicados en un ataque contra un candidato a la gubernatura.

El testimonio de una vecina, que supuestamente mencionó a los ladrones que en ese fraccionamiento residía el alcalde con licencia, podría haber sido un intento desesperado por disuadir a los agresores. Sin embargo, la respuesta de uno de los delincuentes, mencionando que recibirían a Rivera “con un plomazo en la cabeza”, lo cual fue inmediatamente tomada por el candidato como una prueba clara de un atentado, aunque esta declaración del delincuente surgió solo después de que la vecina usara el nombre de Eduardo Rivera para amedrentar a los ladrones.

Este incidente, podría ser un robo más en una ciudad donde tales crímenes son el pan de cada día, el uso de este hecho para generar percepción de un ataque personal muestra claramente un interés en subir el hecho a la agenda política nacional, usar la victimización como estrategia de campaña.

Aunque la narrativa ha sido cuidadosamente ajustada a lo largo de los días, la realidad del alto índice de robos en Puebla ofrece un contrapunto crítico a la versión oficial del candidato, sugiriendo que el supuesto atentado podría no ser tan directo como se presenta y que simplemente tuvo la suerte de sufrir la iniciativa de ladrones colombianos que hoy roban y abusan de los poblanos en cualquier colonia de la capital.